Nunca más.

Nunca más, nunca más, nunca más.

Esas palabras no paraban de repetirse en mi cabeza. Después de aquello jamás volvería a ser la misma. Esa chica tímida y confiada. Esa mujer libre de ataduras. Esa persona feliz.

Después de aquella noche fría de febrero llena de mentiras y traiciones todo aquello acabó.

Esa chica había muerto para siempre y nació una gran hija de puta.

Espejo.

Observo mi reflejo,

Esa silueta

Rota,

Acabada,

Destruida.

Miro a esa chica de ojos claros,

Pero de mirada oscura, fría, partida.

Ya no queda nada de esa niña,

Alegre,

Risueña,

Divertida.

Sólo queda alguien con el alma

Negra,

Rota,

Perdida.

Insomnio.

Insomnio al quererte, al recordarte. Insomnio por perderte, por necesitarte.

Insomnio al pensar en lo que éramos, en lo que fuimos.

Insomnio al imaginar lo que no fue pero pudo haber sido.

Insomnio lleno de culpa, de ignorancia, de falsa modestia y confianza.

Esa niña tonta que creía tus palabras,

Falsas, absurdas, ilusionadas.

Aquella tarde de mayo cuando todo empezaba,

Fue mi primer insomnio y no sabía lo que me esperaba.